martes, 25 de julio de 2017

El Culto a Isis

Dentro de las religiones externas que fueron asumidas por el Imperio Romano, hay un culto que no deja de llamar la atención por su naturaleza y alcance histórico, y es el culto a Isis. Isis era la Diosa Madre, pareja de Osiris, madre de Horus, ejemplo de amor, fertilidad, sacrificio y lealtad; su culto comenzó en la prolífica, abundante y fértil región del Delta del Nilo, y posteriormente  se expandió por todo Egipto antiguo, sin embargo, el Culto a Osiris siempre fue el de mayor relevancia en esa civilización.

Con los intercambios culturales producto de la expansión de la Sociedad Helénica, cuyo Estado Universal era Roma, algunos cultos minoritarios fueron esparcidos por el mediterráneo, entre ellos el Culto a Isis, que rivalizaba y se complementaba con el Culto a Cibeles. Esta relación tensa se debía a sus formas y evolución, el culto egipcíaco era mucho más iniciático y esotérico que el hitita, lo que hizo que su esfera de influencia fuese distinta. Mientras Cibeles estaba mucho más abierta al pueblo y sus ceremonias eran más sangrientas, los sacerdotes de Isis ofrecían las enseñanzas de sus misterios.

La mayor diferencia entre Cibeles e Isis era el elemento emocional, si bien es cierto que Cibeles representaba junto con Isis el culto a lo femenino, a la madre inmortal, y al sacrificio; en Isis encontraremos elementos más coherentes referidos al mito y al amor incondicional. El alcance de Isis es tan largo que influyó desde las relaciones políticas entre Roma y Egipto, siendo una tradición la cercanía de las mujeres de poder en la tradición egipciaca la identificación con la diosa, tal es el caso de Cleopatra, la reina que llegó a afirmar que era la encarnación de Isis; hasta en la configuración simbólica de la figura femenina del Cristianismo Católico, la Virgen María, asociada al gran instinto maternal como un poder sobrehumano.

Los cultos egipcíacos nutrieron mucho a las civilizaciones con las que tuvieron contacto directo, y luego a las religiones y culturas que se derivaron de estas. Cuando se observa una imagen de María cargando al niño Jesús, se está reviviendo la imagen clásica de Isis sosteniendo en sus brazos a Horus. Cuando se mantiene viva la familia como núcleo social, se hace por la tradición Cibeles-Isis-Hera diosas femeninas de vital importancia para entender como el hombre primitivo, luego de avanzar en los misterios primarios de la naturaleza, decidió convertir en dioses algunas facultades, virtudes, defectos, emociones, e instintos; en el caso de Isis es la maternidad sublime y sacrificada, perfecta y generadora de vida.


La Civilización Occidental debe conocer sobre el Culto a Isis, en su forma primigenia, Isis; en su simbolismo cristiano, la Virgen María; o en la tradición secular a través de la formación familiar. Esto puede servir como resistencia a la aparición de tradiciones menos familiares como la islámica o la sínica, en especial el nichirenismo budista japonés profundamente individualista. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario