miércoles, 7 de junio de 2017

El viaje de Trump

Desde que comenzó su campaña hasta la conquista de la Casa Blanca, Trump ha sido todo un personaje, uno de esos que se ven poco y que menos cabe dentro de la imaginación que pueda verse como Presidente de los Estados Unidos de América. Sin embargo, su desempeño hasta ahora no es cuestionable, ha intentado cumplir con todas sus promesas electorales, ha sido coherente en discurso y obra, y dentro de esto, ha retomado la importancia de la relación entre política y religión.
               
El mes pasado el Presidente de los Estados Unidos de América decidió emprender su primera gira internacional en el cargo, sus destinos demuestran la diversidad de enfoques en la política, pues este viaje obedecía a razones económicas, religiosas y eminentemente políticas. Lo económico dependía de acuerdos políticos de cooperación en Seguridad y Defensa, así como la compra de armamento por parte de los árabes.
               
Lo político-religioso fue lo primordial, Trump fue a hablar directamente al Islam, al Judaísmo y a la Iglesia Católica. Al primero fue a llamarle la atención, a decirle que no se puede vivir en la violencia, que debe condenarse el terrorismo islámico, y respetar la libertad de cada persona, grupo y Estado; también mencionó que no se puede evitar hacer justicia y combatir el terrorismo radical islámico que se expande cada vez más por África y Europa y que viola los Derechos Humanos fundamentales, en especial ISIS y Al Qaeda.
               
Luego de abandonar arabia Trump se dispuso a ir a Israel, visitó El Muro de los Lamentos y prometió restituir el apoyo pleno de EEUU a la causa judía, POTUS (por sus siglas en inglés President Of The United States) se muestra protector de Israel a diferencia de Obama. La visita del actual mandatario estadounidense va acompañada de un cambio total de la postura de EEUU frente a Israel, esto significa un aumento de la cooperación entre las agencias federales norteamericanas y el Mossad por información contra el terrorismo, apoyo total en los escenarios multilaterales para mantener y expandir el espacio de Israel frente a la ocupación ilegítima de Palestina; Estados Unidos sabe que parte de la paz en el Medio Oriente es posible con un Estado Judío sólido y constituido fuertemente como el principal escudo semita contra el Islam.

La siguiente visita fue emblemática para Occidente. En esta tercera parada, visitó El Vaticano, el encuentro entre dos líderes controversiales. El primer mandatario estadounidense caracterizado por su breve discurso, sus formas fuertes y poco delicadas, con talante conservador en política y liberal en lo económico; se encuentra con el principal líder religioso de Occidente, un jesuita adversario del liberalismo político y económico, con conductas populistas de escaza profundidad, con una vocación de poder innegable, y que ha demostrado afecto a regímenes autoritarios de distinta naturaleza.

La agenda de esta reunión fue desconocida, fue un primer acercamiento donde participó el Nuncio Apostólico, en el que se tocaron temas como las relaciones bilaterales, la necesidad de hacer frente activo y fuerte contra el terrorismo islámico, Derechos Humanos, y América Latina. Trump terminó declarando su gran respeto a la Iglesia, y en la foto protocolar, el Papa no pudo ocultar su desagrado.


Trump tiene una visión mucho más acertada de los conflictos internacionales y su origen religioso que otras administraciones de la Casa Blanca. Está dispuesto a asumir el control y liderazgo de Occidente, primero con pactos para occidentalizar el Medio Oriente por medio del mercado con los árabes, y por el apoyo político a Israel; luego, mejorando las relaciones con la Iglesia cuyo líder lo desprecia pero necesita. EEUU está dispuesta a recobrar su sitial de honor dentro de las potencias del mundo, y en particular en Occidente, donde Inglaterra y Francia comienzan a fracasar por adoptar una postura mucho más abierta a la decadencia de la civilización.

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