sábado, 24 de junio de 2017

La ONU y la tolerancia religiosa.

La Organización de Naciones Unidas es la institución de mayor amplitud temática y extensión territorial que existe, abarca todos los Estados del mundo, todas las culturas, y en especial para nuestro tema, todas las religiones coinciden allí. Su creación es uno de los mayores logros de Occidente, pues por lo menos en lo formal se ha exportado el ideal del Estado-Nación, en especial el Estado Social y el pensamiento republicano derivado de la Revolución Francesa, especialmente sus valores, Libertad, Igualdad, y Fraternidad.

En 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos ampliaba la intención de la Carta de Naciones Unidas, daba mayor cabida a la protección de los derechos conquistados bajo la premisa según la cual el respeto a los DDHH daría como resultado una modificación en los valores de las sociedades tendiendo a la democratización y la tolerancia; principios que evitarían que se desarrollara un conflicto como la Guerra Mundial que precedió a la formación de la ONU.

Sin embargo, es en 1981 cuando se logra una Declaración proclamada por la Asamblea General cuyo contenido es el mayor de los avances mundiales en materia de tolerancia religiosa, libertad de culto, y rechazo a las formas de discriminación en torno a las creencias y convicciones religiosas. Al mismo tiempo, este documento se convirtió en una de las principales causas de la aceleración de la decadencia y la pérdida de valores disfrazando este proceso con el multiculturalismo.

                En todo sentido, la Declaración es una derrota para los valores propios de la civilización Occidental debido a su talante permisivo y poco regulatorio para quienes, desde el cristianismo hasta el Islam, usan medio violentos para expandir su tradición religiosa. Desde este año es mucho más difícil hacer seguimiento a los movimientos cristianos terroristas cuya base discursiva es “el final de los tiempos”; también se ha multiplicado la incidencia de terrorismo islámico en el mundo usando como base los templos que son protegidos en esta Declaración.

                Lo peor de este documento lleno de buenas intenciones, es que se fomenta una cultura de tolerancia frente al distinto sin importar que este sea agresor o no; y deja la regulación a los Estados, haciendo desigual el accionar de Occidente con libertades frente a Estados islámicos con restricciones. A continuación, se les presenta la mencionada Declaración:

“Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones
Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de noviembre de 1981 [resolución 36/55]
La Asamblea General,
Considerando que uno de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas es el de la dignidad e igualdad propias de todos los seres humanos, y que todos los Estados Miembros se han comprometido a tomar medidas conjuntas y separadamente, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, para promover y estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma ni religión,
Considerando que en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los Pactos internacionales de derechos humanos se proclaman los principios de no discriminación y de igualdad ante la ley y el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones,
Considerando que el desprecio y la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de cualesquiera convicciones, han causado directa o indirectamente guerras y grandes sufrimientos a la humanidad, especialmente en los casos en que sirven de medio de injerencia extranjera en los asuntos internos de otros Estados y equivalen a instigar el odio entre los pueblos y las naciones,
Considerando que la religión o las convicciones, para quien las profesa, constituyen uno de los elementos fundamentales de su concepción de la vida y que, por tanto, la libertad de religión o de convicciones debe ser íntegramente respetada y garantizada,
Considerando que es esencial promover la comprensión, la tolerancia y el respeto en las cuestiones relacionadas con la libertad de religión y de convicciones y asegurar que no se acepte el uso de la religión o las convicciones con fines incompatibles con la Carta, con otros instrumentos pertinentes de las Naciones Unidas y con los propósitos y principios de la presente Declaración,
Convencida de que la libertad de religión o de convicciones debe contribuir también a la realización de los objetivos de paz mundial, justicia social y amistad entre los pueblos y a la eliminación de las ideologías o prácticas del colonialismo y de la discriminación racial,
Tomando nota con satisfacción de que, con los auspicios de las Naciones Unidas y de los organismos especializados, se han aprobado varias convenciones, y de que algunas de ellas ya han entrado en vigor, para la eliminación de diversas formas de discriminación,
Preocupada por las manifestaciones de intolerancia y por la existencia de discriminación en las esferas de la religión o las convicciones que aún se advierten en algunos lugares del mundo,
Decidida a adoptar todas las medidas necesarias para la rápida eliminación de dicha intolerancia en todas sus formas y manifestaciones y para prevenir y combatir la discriminación por motivos de religión o convicciones,
Proclama la presente Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones:
Artículo 1
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de tener una religión o cualesquiera convicciones de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza.
2. Nadie será objeto de coacción que pueda menoscabar su libertad de tener una religión o convicciones de su elección.
3. La libertad de manifestar la propia religión o las propias convicciones estará sujeta únicamente a las limitaciones que prescriba la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos y libertades fundamentales de los demás.
Artículo 2
1. Nadie será objeto de discriminación por motivos de religión o convicciones por parte de ningún Estado, institución, grupo de personas o particulares.
2. A los efectos de la presente Declaración, se entiende por "intolerancia y discriminación basadas en la religión o las convicciones" toda distinción, exclusión, restricción o preferencia fundada en la religión o en las convicciones y cuyo fin o efecto sea la abolición o el menoscabo del reconocimiento, el goce o el ejercicio en pie de igualdad de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Artículo 3
La discriminación entre los seres humanos por motivos de religión o convicciones constituye una ofensa a la dignidad humana y una negación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y debe ser condenada como una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y enunciados detalladamente en los Pactos internacionales de derechos humanos, y como un obstáculo para las relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones.
Artículo 4
1. Todos los Estados adoptarán medidas eficaces para prevenir y eliminar toda discriminación por motivos de religión o convicciones en el reconocimiento, el ejercicio y el goce de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en todas las esferas de la vida civil, económica, política, social y cultural.
2. Todos los Estados harán todos los esfuerzos necesarios por promulgar o derogar leyes, según el caso, a fin de prohibir toda discriminación de ese tipo y por tomar las medidas adecuadas para combatir la intolerancia por motivos de religión o convicciones en la materia.
Artículo 5
1. Los padres o, en su caso, los tutores legales del niño tendrán el derecho de organizar la vida dentro de la familia de conformidad con su religión o sus convicciones y habida cuenta de la educación moral en que crean que debe educarse al niño.
2. Todo niño gozará del derecho a tener acceso a educación en materia de religión o convicciones conforme con los deseos de sus padres o, en su caso, sus tutores legales, y no se le obligará a instruirse en una religión o convicciones contra los deseos de sus padres o tutores legales, sirviendo de principio rector el interés superior del niño.
3. El niño estará protegido de cualquier forma de discriminación por motivos de religión o convicciones. Se le educará en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y hermandad universal, respeto de la libertad de religión o de convicciones de los demás y en la plena conciencia de que su energía y sus talentos deben dedicarse al servicio de la humanidad.
4. Cuando un niño no se halle bajo la tutela de sus padres ni de sus tutores legales, se tomarán debidamente en consideración los deseos expresados por aquéllos o cualquier otra prueba que se haya obtenido de sus deseos en materia de religión o de convicciones, sirviendo de principio rector el interés superior del niño.
5. La práctica de la religión o convicciones en que se educa a un niño no deberá perjudicar su salud física o mental ni su desarrollo integral teniendo en cuenta el párrafo 3 del artículo 1 de la presente Declaración.
Artículo 6
De conformidad con el artículo 1 de la presente Declaración y sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo 3 del artículo 1, el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones comprenderá, en particular, las libertades siguientes:
a) La de practicar el culto o de celebrar reuniones en relación con la religión o las convicciones, y de fundar y mantener lugares para esos fines;
b) La de fundar y mantener instituciones de beneficencia o humanitarias adecuadas;
c) La de confeccionar, adquirir y utilizar en cantidad suficiente los artículos y materiales necesarios para los ritos o costumbres de una religión o convicción;
d) La de escribir, publicar y difundir publicaciones pertinentes en esas esferas;
e) La de enseñar la religión o las convicciones en lugares aptos para esos fines;
f) La de solicitar y recibir contribuciones voluntarias financieras y de otro tipo de particulares e instituciones;
g) La de capacitar, nombrar, elegir y designar por sucesión los dirigentes que correspondan según las necesidades y normas de cualquier religión o convicción;
h) La de observar días de descanso y de celebrar festividades y ceremonias de conformidad con los preceptos de una religión o convicción;
i) La de establecer y mantener comunicaciones con individuos y comunidades acerca de cuestiones de religión o convicciones en el ámbito nacional y en el internacional.
Artículo 7
Los derechos y libertades enunciados en la presente Declaración se concederán en la legislación nacional de manera tal que todos puedan disfrutar de ellos en la práctica.
Artículo 8
Nada de lo dispuesto en la presente Declaración se entenderá en el sentido de que restrinja o derogue ninguno de los derechos definidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los Pactos internacionales de derechos humanos.” (ONU, 1981)


Saquen sus propias conclusiones.

miércoles, 7 de junio de 2017

El viaje de Trump

Desde que comenzó su campaña hasta la conquista de la Casa Blanca, Trump ha sido todo un personaje, uno de esos que se ven poco y que menos cabe dentro de la imaginación que pueda verse como Presidente de los Estados Unidos de América. Sin embargo, su desempeño hasta ahora no es cuestionable, ha intentado cumplir con todas sus promesas electorales, ha sido coherente en discurso y obra, y dentro de esto, ha retomado la importancia de la relación entre política y religión.
               
El mes pasado el Presidente de los Estados Unidos de América decidió emprender su primera gira internacional en el cargo, sus destinos demuestran la diversidad de enfoques en la política, pues este viaje obedecía a razones económicas, religiosas y eminentemente políticas. Lo económico dependía de acuerdos políticos de cooperación en Seguridad y Defensa, así como la compra de armamento por parte de los árabes.
               
Lo político-religioso fue lo primordial, Trump fue a hablar directamente al Islam, al Judaísmo y a la Iglesia Católica. Al primero fue a llamarle la atención, a decirle que no se puede vivir en la violencia, que debe condenarse el terrorismo islámico, y respetar la libertad de cada persona, grupo y Estado; también mencionó que no se puede evitar hacer justicia y combatir el terrorismo radical islámico que se expande cada vez más por África y Europa y que viola los Derechos Humanos fundamentales, en especial ISIS y Al Qaeda.
               
Luego de abandonar arabia Trump se dispuso a ir a Israel, visitó El Muro de los Lamentos y prometió restituir el apoyo pleno de EEUU a la causa judía, POTUS (por sus siglas en inglés President Of The United States) se muestra protector de Israel a diferencia de Obama. La visita del actual mandatario estadounidense va acompañada de un cambio total de la postura de EEUU frente a Israel, esto significa un aumento de la cooperación entre las agencias federales norteamericanas y el Mossad por información contra el terrorismo, apoyo total en los escenarios multilaterales para mantener y expandir el espacio de Israel frente a la ocupación ilegítima de Palestina; Estados Unidos sabe que parte de la paz en el Medio Oriente es posible con un Estado Judío sólido y constituido fuertemente como el principal escudo semita contra el Islam.

La siguiente visita fue emblemática para Occidente. En esta tercera parada, visitó El Vaticano, el encuentro entre dos líderes controversiales. El primer mandatario estadounidense caracterizado por su breve discurso, sus formas fuertes y poco delicadas, con talante conservador en política y liberal en lo económico; se encuentra con el principal líder religioso de Occidente, un jesuita adversario del liberalismo político y económico, con conductas populistas de escaza profundidad, con una vocación de poder innegable, y que ha demostrado afecto a regímenes autoritarios de distinta naturaleza.

La agenda de esta reunión fue desconocida, fue un primer acercamiento donde participó el Nuncio Apostólico, en el que se tocaron temas como las relaciones bilaterales, la necesidad de hacer frente activo y fuerte contra el terrorismo islámico, Derechos Humanos, y América Latina. Trump terminó declarando su gran respeto a la Iglesia, y en la foto protocolar, el Papa no pudo ocultar su desagrado.


Trump tiene una visión mucho más acertada de los conflictos internacionales y su origen religioso que otras administraciones de la Casa Blanca. Está dispuesto a asumir el control y liderazgo de Occidente, primero con pactos para occidentalizar el Medio Oriente por medio del mercado con los árabes, y por el apoyo político a Israel; luego, mejorando las relaciones con la Iglesia cuyo líder lo desprecia pero necesita. EEUU está dispuesta a recobrar su sitial de honor dentro de las potencias del mundo, y en particular en Occidente, donde Inglaterra y Francia comienzan a fracasar por adoptar una postura mucho más abierta a la decadencia de la civilización.