sábado, 6 de mayo de 2017

Trump, política y religión.

Desde el inicio de su gobierno, el Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha trabajado para cumplir con la agenda presentada como candidato; son temas de debate público su accionar contra el ObamaCare, el incremento del presupuesto para la NASA, su propuesta para rebajar gastos educativos innecesarios, sus posturas frente a gobiernos que representan una amenaza, su interés por América Latina, su apoyo irrestricto al Estado de Israel, su defensa de los DDHH en el conflicto sirio, entre muchos otros elementos.

Sobre el tema religioso interno, el Presidente Trump había prometido dejar sin efecto la enmienda Johnson, según la cual, las organizaciones religiosas, y sus fundaciones y asociaciones civiles, no podrían participar directamente en asuntos políticos por ninguna vía, sin pagar impuestos. La Enmienda del Código de Impuestos, aprobada en 1954, buscaba separar aún más a la religión de la política, imponiendo y gravamen a las organizaciones religiosas que participaran en asuntos públicos, específicamente los políticos. Esto le impedía a estas organizaciones, financiar actividades, promover ideas, coadyuvar directamente a candidatos a algún cargo mediante cualquier recurso humano o financiero; pues de hacerlo, tendrían que declarar el impuesto correspondiente y pagarlo.

Para muchos sectores conservadores, la enmienda era una violación a las libertades individuales y colectivas establecidas en la Primera Enmienda de la Constitución; para otros, era un artificio para garantizar mayores ingresos al fisco por parte de las organizaciones afectadas. Para el sector radical religioso era una intromisión de la política en los asuntos de fe, pues la enmienda impedía que se hicieran actividades políticas sobre temas como el aborto, la eutanasia, legalización de drogas, y apoyo financiero a algún candidato a cualquier cargo de elección.

Desde la campaña, Trump se había mostrado crítico a la enmienda de Johnson, su cercanía a grupos de poder religiosos conservadores no ha sido un secreto, sin embargo, aunque cercana es respetuosa sobre la relación política-religión. Esto quedó evidenciado esta semana, cuando Trump decidió firmar una orden ejecutiva que facilita la participación de las organizaciones religiosas en asuntos políticos sin poner en riesgo su estado de exentos de impuestos.

En este sentido, su discurso fue libertario, sin discriminación, y en la búsqueda de una mayor amplitud en la participación de los debates sobre asuntos públicos; básicamente Trump regresó la voz a estas instituciones y las integra a la generación de opinión de forma directa. Pero la acción política tiene sus consecuencias, inmediatamente los grandes detractores de la Enmienda Johnson, quieren modificar la ley para evitar que el miedo se pose nuevamente sobre las agrupaciones religiosas.

Los detractores de Trump, han fijado posición desmeritando la acción y calificándola como innecesaria por el bajo efecto coercitivo que habría tenido la Enmienda Johnson. También hubo reacción  negativa de los conservadores extremos, quienes esperaban una política específica sobre temas en pleno debate como los de la comunidad LGTB, el aborto, y la eutanasia.


En conclusión, Trump sigue cumpliendo su agenda, y parece que la política y la religión volverán a estar juntas respetuosamente, una dupla que pudiera hacer grande nuevamente a Estados Unidos de América. 

1 comentario:

  1. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar