viernes, 28 de abril de 2017

Los Cuatro Deberes del Islam.

El Islam, como toda religión, tiene dogmas y rituales donde se expresan las hierofanías, es decir, las formas en las cuales se puede identificar lo sagrado. En este caso, se nos presentan las cinco columnas de la Fe Islámica:

1.       Fe en un solo Dios, Alá.
2.       Fe en los ángeles.
3.       Fe en los profetas.
4.       Fe en el día de juicio.
5.       Fe en la omnisciencia y presencia de Dios.

En estos principios reposan características que nos permiten describir el Islam como una religión monoteísta, con una jerarquía celestial que explica las atribuciones de ese Dios, que es omnisciente y omnipresente, y que abarca todo en la vida del hombre, desde la esfera pública a la privada. Es obligatorio, al entrar en la omnisciencia divina, que se aclare que en el Islam existen corrientes que defienden el Libre Albedrío y otras que sencillamente confían en la predestinación del hombre.

De lo anteriormente mencionado se desprenden las Cinco Columnas de la observancia, las cuales se detallan a continuación:

1.       Repetir el credo o Shahada “No hay más Dios que Alá, Mahoma es su profeta”
2.       Orar o Salah, hacia la Meca cinco veces al día, la primera antes de la salida del Sol, la segunda al medio día, la tercera antes de la puesta del astro rey, la cuarta luego del atardecer, la quinta al cerrarse la noche.
3.       Caridad o zakat
4.       Ayunar o saun, durante el Ramadán
5.       Peregrinación o hay, se debe hacer por lo menos una vez en la vida a la Meca.

De aquí se derivan los deberes del musulman, los cuales se resumen en:

La oración o salah, consiste en una serie de genuflexiones que deben realizarse en dirección a la Meca o kiblah, cada una de estas, tiene siete estadios, el primero es invocar a Dios con el “Allahu Akbar”, luego se lee la fatiha, primera azora del Corán; el tercer estadio es inclinarse de cintura, luego postrarse de cara al suelo; el sexto movimiento es colocarse de cuclillas, y para terminar, se hace una última postración donde se complementa la oración.

El segundo es el ayuno, el cual está descrito en un artículo anterior de este mismo blog. (haga click aquí para leerlo)

El tercero es la caridad o sakat, pero se diferencia de la virtud teologal cristiana, en esta forma no es un acto piadoso inspirado por Dios, es un deber que debe nacer del hombre hacia sus semejantes por Alá, lo cual indica un radical desencuentro del esquema de valores Islámico con respecto al Occidental.
Por último deber, se tiene la Peregrinación a la Meca, el sitio de culto de la tradición arábica antes del nacimiento de Mahoma, su origen como sagrado, viene de la tradición hebrea, porque aquí es donde Agar e Ismael, consiguen agua y vida luego de ser desterrados por Abraham. LA peregrinación debe ser obligatoria para todo el musulmán que pueda, quedando perdonados de esta falta, solo los pobres, los enfermos, y los soldados que no la pudieran visitar antes de su martirio.


Estos deberes, denotan cierta influencia de distintas corrientes religiosas de la región siriaca, que va desde el judaísmo hasta el zoroastrismo, con detalles, como el respeto a la figura de María, la madre de Jesús, que señalan la influencia del cristianismo primitivo que se erradicó en Judea, y que tendió a desaparecer al intentar mantener los rituales judíos. Sin embargo, también destacan lo cerrado y la justificación mística de todos sus actos, pues no hay espacios que no deban estar impregnados del Islam, pues la devoción a Alá debe ser total y perfecta, como él.

miércoles, 5 de abril de 2017

¡Sartori, Gracias por tanto!

Giovanni Sartori, fallecido ayer 04 de abril del 2017, nació en aquella Italia convulsionada por el régimen Fascista, en el año 1924, específicamente en Florencia, lugar donde también pasaría a mejor vida. Fue un hombre dedicado a la Ciencia Política, específicamente se dedicó a los métodos de estudio de las Ciencias Sociales, la Ciencia Política, y a los estudios comparados sobre Democracia.

Su prolífica obra fue mejorando en la medida en la que su experiencia docente iba creciendo en universidades como Florencia, Stanford, y Columbia; lugares donde destacó dando clases de Filosofía Moderna y Teoría Política. En lo últimos tiempos, Sartori extendió su popularidad al dar declaraciones más directas y concretas sobre la realidad política mundial, en especial ante el choque de dos civilizaciones como la Occidental y el Islam, a continuación, se presentarán algunos de sus pensamientos al respecto:

Refiriéndose a la situación actual de la dirección política de Europa:

“Estamos en manos de políticos ignorantes, que no conocen la Historia ni tienen cultura. Solo se preocupan por conservar su sillón. Pasan el día escuchando la opinión del contrario y pensando en qué respuesta darle. Así no se construye nada. No hay líderes ni hombres de Estado y así nos va: la Unión Europea es un edificio mal construido y se está derrumbando. La situación se hace más desastrosa porque algunos han creído que se podían integrar los inmigrantes musulmanes, y eso es imposible”.

Sobre el Islam como cultura o civilización:

“El islam es incompatible con nuestra cultura. Sus regímenes son teocracias que se fundan en la voluntad de Alá, mientras que en Occidente se fundan en la democracia, en la soberanía popular”.

Refiriéndose al multiculturalismo, el Islam y a la izquierda europea:

“El multiculturalismo no existe. En nuestra sociedad tenemos unas normas generales, unos principios. El inmigrante puede hacer en su casa lo que quiera, pero debe aceptar las reglas de El Estado que le acepta”.
“La izquierda ha perdido su ideología. Utilizan la palabra multiculturalismo como una nueva ideología, porque la vieja ha muerto. Pero no tienen ni idea. No saben lo que es el islam. Son unos ignorantes. A mí no me importa la derecha o la izquierda, sino el sentido común”.
“No se puede practicar una política de puertas abiertas, como ingenuamente cree alguna izquierda. Está bien hablar de solidaridad, porque los inmigrantes pueden ser un elemento positivo para nuestra economía, pero los flujos migratorios hay que regularlos. Quien entra en Europa debe tener documentos, una identidad segura”.

Sobre el hombre actual, su hipótesis sobre el homo videns y su preocupación sobre la construcción intangible de la civilización Occidental:

“El homo videns es aquel que sólo entiende lo que ve con sus ojos; si algo no se puede ver, para él no existe. El homo videns es un hombre que ve encuentros deportivos, que ve pornografía, que ve los mensajitos que le mandan... Pero toda la civilización europea, todo el pensamiento liberal-democrático, no es visible con los ojos, se trata de una construcción abstracta. Con el nacimiento del homo videns se tambalea todo el sistema. Pero este homo cretinus no puede durar mucho. Es imposible.”

Su pensamiento realista sobre la guerra, Occidente y el Islam:

“Aparte del componente militar, que es importante, pero secundario, es una guerra que se gana o se pierde en casa. Se vence si sabemos reaccionar ante la pérdida intelectual y moral en que hemos caído. Y se pierde si dudamos o nos olvidamos de nuestros valores que dan fundamento a nuestra civilización ético-política. Veremos quién gana. Este es un mundo que se está suicidando”.
“Occidente y sus valores están en peligro porque no se está dando una respuesta adecuada al fundamentalismo islámico”.

Sartori destacó por darle cuerpo a la Ciencia Política como disciplina, le agradecemos por sus estudios sobre la Democracia y los sistemas de Partidos, por su enfoque crítico a la sociedad actual, al igual que Umberto Eco,  fue un gran intelectual de Occidente. Que su alma viva en su obra. Paz a sus restos.

domingo, 2 de abril de 2017

De la Reforma Protestante a las Paces de Westfalia.

La reforma protestante, fue un movimiento de naturaleza religiosa con implicaciones políticas que cambiarían el mundo occidental. Se originó en el siglo XVI, en territorio alemán con las críticas de Martín Lutero, pero se expandió por otras partes de Europa, como es el caso de Enrique VIII y Jean Calvino. Este movimiento generó un sisma de la Iglesia, de Occidente; y dio origen a lo que hoy conocemos como Protestantismo, es decir, visiones del cristianismo que no practican la religión bajo el canon de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

En el año 1517 un sacerdote crítico de la situación de corrupción y lejanía de la Iglesia de Roma, decide clavar en las puertas de la catedral de Wittenberg sus 95 tesis, en las cuales desmontaba la realidad de la Iglesia en el continente europeo, y planteaba una solución a esa crisis moral e institucional. Al principio la Iglesia no lo tomó como una amenaza, sin embargo, para el año 1520 sus tesis y otros escritos doctrinarios habían sido publicados y reproducidos gracias a la recién nacida imprenta, sus críticas a las indulgencias como un engaño para la salvación de las almas habían llegado bastante lejos, y toda la nación alemana se encontraba comprometida. El emperador Carlos V convoca a una Dieta e invita a Lutero pero el resultado es la ratificación del Catolicismo como religión oficial del imperio.

En sus escritos políticos, Lutero se desprende de la Iglesia desconociendo su autoridad en el plano temporal, desestimando su capacidad conciliar, y planteando la necesidad de crear una nueva Iglesia Alemana, haciendo un llamado a los Príncipes alemanes para que se sumen a la causa. Pero sus ideas se hicieron virales, y con las primeras ideas, los seguidores fueron desarrollando posturas cada vez más radicales, que en algunos casos llegaron a un tratamiento interpretativo de la realidad alemana con base en los evangelios o en alguna de sus partes, promoviendo el rechazo a la idolatría y a los santos de la iglesia, a los sacramentos, y en última instancia hasta la perversión que significa la desaparición de la esfera privada para beneficiar lo público.

Mientras esto ocurría en el corazón de Europa, en 1534 Enrique VIII de Inlgaterra, quién había condenado a Lutero en su Assertio Septem Sacramentorum, comienza a mostrar diferencias con la Iglesia Católica de Roma, en especial por su postura con respecto al divorcio y los asuntos referidos a la descendencia real y la conservación del poder. En este sentido, el Rey logró disponer de la institución eclesiástica por medio de la autoridad del Arzobispo de Canterbury, y el parlamento, este último jugaría un papel fundamental, pues con las leyes promulgadas, primero con la Ley de Apelaciones, que le prohibía  los tribunales canónicos informar y consultar al Papa, lo que condujo a la excomunión; y en segundo lugar, la Ley de Supremacía que convertía a la Iglesia de Inglaterra en la religión oficial, y lo que condujo a la expropiación de todos los bienes de la Iglesia Católica en favor del anglicanismo.

En Francia ocurría lo mismo con Calvino, pero su visión distaba mucho de las referencias reformistas de luteranos y anglicanos, en 1536, termina su obra de interpretación de la institución religiosa en la que se muestra conservador con respecto a la alianza entre el poder temporal y el espiritual, invita a la revisión del antiguo testamento y a la debida interpretación de las sagradas escrituras para entender la unión que debe existir entre el poder temporal y espiritual. Esto generará una reacción sórdida en las comunidades afectadas, pues era la oportunidad de establecer regímenes teocráticos.

La discordia por el calvinismo generó múltiples conflictos de carácter político, religioso y hasta económico en la esfera interna francesa. Sim embargo, para el año 1598, con el edicto de Nantes, se hizo un llamado a la tolerancia, se decretó la Iglesia Católica como institución oficial de la Fe, reconociéndole derechos de práctica religiosa y ocupación de cargos a los calvinistas en algunas regiones. Se intentaba en ese momento recuperar el espíritu de la tolerancia religiosa pero poco duraría esa paz en el continente.
               
Los hechos de la Reforma en Alemania también provocaron disturbios en el orden político, la búsqueda de un equilibrio se redactó y publicó en 1549 la “Declaración de su Majestad Imperial sobre la manera de comportarse en materia religiosa hasta la conclusión del Concilio General” en donde se establecía la oficialidad del catolicismo pero se evadían temas en la discusión filosófica como la existencia del Purgatorio, y de asuntos ritualistas sobre la misa. La reacción del Papa no se hizo esperar, su protesta desestabilizó el trabajo logrado, y se incendió Alemania, todos los principados y protectorados tomaron partido hasta que en la correlación de fuerzas fue positiva para los protestantes en la Paz de Augsburgo en 1555.
               
La intención de la pax perpetua en materia religiosa, era que la tolerancia se lograra por medio de la libertad de culto de los súbditos del emperador, pero esto degeneró en otros problemas como lo fue el intento de imponer el principio cujus regio, ejus religio que le daba la facultad a cada príncipe de elegir la religión oficial que se practicaría en su dominio, y con esto surgieron los inconvenientes propios de la convivencia interreligiosa de la época, en especial, entre los miembros de las cortes.
               
Para poder entender la realidad de Europa en ese momento, es necesario mencionar la Contra Reforma, nombre que recibe el movimiento de la Iglesia para restituir sus principios en el ambiente agitado por radicales y moderados reformistas eclesiásticos y políticos; y que básicamente usaban las doctrinas como bandera, alegando como fuente religiosa no solo los evangelios, sino la providencia papal y su investidura. En este sentido, la Iglesia luchó por la conservación de los sacramentos, de la figura de la Virgen María, el restablecimiento de las relaciones cordiales entre Iglesia y poder temporal, la vigencia de los santos en cada país, y el fortalecimiento de las doctrinas y las órdenes que componen esta organización. Destaca dentro de este trabajo el papel de La Compañía de Jesús, fundada por Ignacio de Loyola.
               

La confusión religiosa en Europa fue tan abrumadora en todos los niveles políticos, sociales y económicos que en 1618 revienta el conflicto que reordenaría a Europa y que verá nacer, en las Paces de Westfalia, al Estado Moderno como realidad y concepto. La Guerra de los Treinta Años, el conflicto en el cual entrarían todas las fuerzas europeas conocidas, el reordenamiento provocó la separación del territorio de Portugal de España, la caída como potencia de los Ibéricos, el crecimiento de Suecia, la recuperación de Francia como potencia del concierto Europeo, la desintegración del Sacro Imperio Romano Germánico; y el establecimiento de principios de tolerancia religiosa y reconocimiento de otro en coexistencia para garantizar la paz.