martes, 21 de febrero de 2017

La libertad religiosa en Occidente: Milán 313 D.C.

El “edicto de Milán” no es propiamente un documento de estricto cumplimiento legal, sino un acuerdo entre los dos emperadores romanos sobre el asunto de la libertad religiosa, en especial hacia el cristianismo, el cual dos años antes había sido beneficiado por el decreto de tolerancia hacia los seguidores de Jesús. El documento que se presenta a continuación, es el germen de la libertad religiosa en Occidente, que poco después se vería opacada por el mismo Catolicismo, hasta la Ilustración, la Revolución Americana y la Revolución Francesa.

“Edicto de Milán” 313. D.C.

“Nos, los emperadores Constantino y Licinio, habiéndonos reunido felizmente en Milán, y puesto en orden las cosas que pertenecen al bien común y a la seguridad pública , juzgamos que, entre las cosas que han de beneficiar a todos los hombres, o que deben ser primero solucionadas, una de ellas es la observancia de la religión; debemos por consiguiente, dar, así a los cristianos como a todos los otros, libre oportunidad para profesar la religión que cada uno desee para que por este medio , cualquiera que sea la divinidad entronizada en los cielos, pueda ser benigna y propicia con nosotros  y con todos los que han sido puestos bajo nuestra autoridad. Por lo tanto, pensamos que la siguiente decisión está de acuerdo con una sana y verdadera razón: que nadie que haya aceptado la creencia cristiana o cualquiera otra que parezca ser la más conveniente para él, sea obligado a negar su convicción, para que así la Suprema Divinidad, cuyo culto observamos libremente, pueda asistirnos en todas las cosas con su deseado favor y benevolencia. Por cuyo motivo es necesario que V. E. sepa que es nuestra voluntad que todas las restricciones publicadas hasta ahora a la secta de los cristianos, sean abolidas, y que cada uno de ellos que profese sinceramente la religión cristiana, trate con empeño en practicar sus preceptos sin temor o peligro. Creemos que debemos llamaros la atención sobre esto para que sepáis que hemos dado a los cristianos permiso libre e incondicional para que profesen su religión. Ahora que ya sabéis lo que les hemos otorgado, V. E. también debe saber que, por la conservación de la paz en nuestros días, hemos concedido a los otros el mismo derecho público y libre para practicar sus creencias o culto, para que de esta manera cada uno pueda tener libre ocasión para rendir adoración según su propio deseo. Hemos obrado así para que no parezca que favorecemos a una religión más que a otra. Además, hemos decidido decretar lo siguiente en relación a los cristianos: si los lugares en los cuales acostumbraban a reunirse en tiempos pasados (sobre los cuales ya hemos dado en otras circulares reglas definitivas en cuanto al modo de proceder para que os sirvan de guía) han sido adquiridos en cualquier otro tiempo por nuestro tesoro o por persona privada, que dichas personas se muestren dispuestas, sin ambigüedades o de mala gana, a devolverlos a los cristianos sin esperar recompensa pecuniaria o por un precio. Igualmente, los que hayan adquirido, en calidad de regalo, propiedad de esa naturaleza, que la tornen a los cristianos. Si los que han comprado tal propiedad o la han recibido como presente, quieren ser compensados por nuestra benevolencia, que vayan al vicario, el cual presentará el caso a nuestra clemencia. Habéis de considerar como vuestro deber el que todas estas cosas sean entregadas, por vuestra intervención, a la comunidad cristiana inmediatamente y sin demora alguna. Y puesto que es de conocimiento público que los dichos cristianos han poseído no solo esos lugares donde tenían la obligación de congregarse, sino también otros que pertenecían a la ley de su cuerpo, es decir, de las iglesias, no de personas privadas, mandaréis, de acuerdo con la ley que hemos descrito, la devolución de todas esas posesiones a los dichos cristianos, es decir, a sus cuerpos y asambleas, sin dudar y sin porfiar. Se ha de tener en cuenta nuestra declaración anterior de que los que devuelvan estos bienes sin ponerles un precio, pueden esperar, según hemos dicho, alguna compensación de nuestra benevolencia. Debéis mostrar suma diligencia en este asunto tocante al dicho cuerpo cristiano, para que nuestro edicto se lleve a la práctica con toda celeridad, en el cual también se han tenido en cuenta por nuestra clemencia los intereses de la tranquilidad pública. Que todo esto se cumpla para que, según ya hemos mencionado antes, el favor divino, cuya presencia hemos experimentado en tantas ocasiones, continúe bendiciendo siempre a nuestros sucesores con bienestar público. Para que lo dispuesto por esta nuestra perpetua benevolencia pueda llegar a conocimiento de todos, sería conveniente que hicieras llegar a todas partes y pusieras a la consideración de todos estos puntos, para que así el decreto de nuestra benevolencia no sea ignorado.” (Navarro-Vals, y Palomino, 2011)

lunes, 13 de febrero de 2017

Los Druzos

Dentro de la diversidad religiosa que se desprende de las grandes religiones del mundo, tenemos a los Drusos o Druzos, los cuales surgen en el Medio Oriente como una fe unitaria y tolerante en un teatro donde tres de las grandes religiones han tenido conflictos importantes. Los Drusos han tenido, desde sus orígenes hasta nuestros tiempos, un problema parecido al que tuvieron los cristianos primitivos que seguían practicando el judaísmo, en especial los judeo-cristianos, el problema de la identidad, ¿Qué son?¿De dónde vienen?¿Cómo practican la religión?.

Los Druzos son una fe unitaria independiente, que ha sido definida por judíos, cristianos y musulmanes, como parte del adversario. Para los cristianos es una tradición islámica, para los judíos son una corriente minoritaria del Islam, y para los musulmanes son una creencia independiente. Su nombre proviene del hebreo druzi, en plural druzim; y hace referencia a una secta que surge del llamado que hizo Hamza Ben Ali, por iniciativa de al-Hakem Bi Amrillah, cuando hizo un decreto el primer día del año 408 D.H. (1º del mes de Muharram), que corresponde al día 30 de Mayo del año 1017, para anunciar el comienzo de la nueva era de la Fe Unitaria o del Tawhid, y lo hizo, cuando era Califa Fatimita, en el seno de un Imperio musulmán, con sede en Egipto, y los fatimitas musulmanes son una rama de los ismaelitas, que a su vez es una rama del chiísmo del Islam.

Formalmente son una separación del Islam que practica la Taqiyya, principio esotérico islámico que parte dl principio de la observancia interior, independientemente del rito que se realice en el exterior del cuerpo, es decir, pueden participar en rituales cristianos y musulmanes, sin que tenga una incidencia en su fe. También obedecen a principios monoteístas, sin alabanzas a imágenes, y tienen conceptos claros con respecto a la eterna dualidad Bien y Mal, está aceptado que todo miembro de la comunidad druza siempre debe hacer el bien.

Sus profetas son muchos, asumen a los antiguos sabios griegos, a profetas judíos, a Jesús, y a profetas del Islam, incluidos algunos Imanes; en este sentido, intentan entender el mundo no sólo desde una perspectiva eminentemente religiosa, sino que derivan de la espiritualidad el conocimiento racional en temas simples y complejos que van desde las ciencias duras hasta la filosofía aplicada, y les deslastran sus obligaciones religiosas con las religiones anteriores.

La práctica de sus rituales más sagrados es absolutamente reservada, no permiten la poligamia, sosteniendo que la monogamia y el trabajo en formar familia son la base de la sociedad y del progreso social; otro aspecto importante es que no recomiendan la conversión religiosa, para ellos el cambio religioso en el hombre es riesgoso y delicado, como creen en la reencarnación, sostienen que el alma del hombre es inmortal y regresará cada vez más evolucionado y encaminado en alguna corriente o fe. Se debe destacar que esto último no es el pensamiento de la totalidad, algunos consideran que el alma es inmortal, pero no se preocupan por los problemas de la encarnación.

Como comunidad hablan árabe, y el dialecto o idioma del país donde se encuentren, la formación es muy conservadora y deben proteger primero a las mujeres de su familia y luego al prójimo, esto hace que tengan un comportamiento muy parecido al de la hospitalidad judía que fue heredada por los cristianos. Actualmente residen en el Medio Oriente en países como Libia, Siria, Jordania, e Israel; y fuera de sus límites naturales se han expandido en América, específicamente existen comunidades druzas muy fuertes en EEUU, Venezuela, y Brasil.


Ellos se catalogan como una religión distinta al tener sus propios dogmas, rituales y textos, sin embargo, sus vecinos los mantienen vigilados, en especial, porque en esa independencia dentro del mosaico cultural islámico y muy especialmente, el del Medio Oriente, los druzos se organizan como comunidades político-religiosas. Lo cual, en un escenario de tensión y conflicto debe llamarle poderosamente la atención a sus vecinos y en particular a Occidente.