sábado, 24 de diciembre de 2016

La Navidad, una reflexión comparada.

La celebración de los solsticios ha sido un denominador común en casi todas las religiones y tradiciones solares en la historia de la humanidad; varían los rituales, los nombres de los dioses, y el contenido real de estos. Las creencias más complejas han logrado hacerse con calendarios para su celebración, logrando fijar fechas y horas específicas para las mencionadas fiestas. No es un secreto que el Solsticio variará dependiendo del hemisferio, cuando es de verano en el norte, será invierno en el sur y viceversa, lo cual hace del fenómeno algo mucho más complejo.

En el caso de la Iglesia Católica, ha colocado las celebraciones solsticiales en conjunción con varios acontecimientos, en especial con San Juan Bautista y San Juan Evangelista. Desde el Concilio de Nicea, se celebra como fecha del nacimiento de Jesús el día 25 de diciembre, porque al terminar el solsticio, el Sol vuelve a nacer, por ello se celebra el Nacimiento del Sol Invicto (Natalia Solis Invictus), tradición antigua que viene del culto a Mitra, al Sol y al Fuego como Luz perpetua.

Pero no es todo, el nacimiento de la Luz y esperanza frente a la Obscuridad tiene sus orígenes en Horus, sus fiestas señalaban el inicio de un ciclo solar que era utilizado por los egipcios para esconder muchos conocimientos racionales y espirituales, de los ojos profanos. Generando un mito y por consecuencia, una escuela de misterios para los iniciados y una religión para el común.

En la tradición Siriaca hay distintas fiestas que coinciden con la Navidad Cristiana, pero se deben mencionar que no se debe necesariamente a la tradición solar. Tal es el caso del Janucá de los judíos, fiesta que coincide con la época decembrina, pero que debe su origen a un milagro en la reconstrucción del templo en el II a.c. cuando los Macabeos repelieron durante tres años a los griegos, luego de la victoria y la reconstrucción encendieron la menorá para iluminar la sala del Templo y no tenían suficiente aceite, el milagro fue que el aceite duró 8 días más de lo que debía, hasta que llegó más del óleo necesario.

Las culturas precolombinas también tenían sus tradiciones solsticiales, los Mayas y Aztecas celebraban las fiestas del Sol y la Guerra, los Incas hacían lo propio en el Solsticio de Verano; caso muy distinto en la cultura nórdica, donde los Solsticios eran fechas de peregrinación hasta sitios sagrados como Stonehenge en Inglaterra, curiosamente el neopaganismo mantiene esta tradición y han logrado recuperar espacios dentro de la población europea.
               

Lo importante en estas fechas es recordar el valor simbólico de la celebración, el inicio de un ciclo nuevo, donde requerimos fuerzas para las nuevas metas físicas, morales y espirituales. Esa es la enseñanza de la Navidad, la esperanza de que la Luz siempre se prevalezca sobre la obscuridad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario