lunes, 7 de noviembre de 2016

El Budismo y su relación con la política…

Para entender el Budismo, debemos conocer quién fue Buda, su fundador. Nacido bajo el Nombre de Siddhartta Gotama o Sidhartta Gautama, fue un príncipe de los Saka, que nació en una época turbulenta para la India, abundaban los conflictos entre las ciudades y en las mismas élites políticas de la región. Se casó y tuvo un hijo, hecho que lo marcaría filosóficamente, y con el que comenzaría un primer período de reflexión interna que culmina cuando abandona su palacio en búsqueda de la “Verdad”, la suya terminaría en la iluminación, en un camino escalonado donde el hombre debe deslastrarse de sus bajas pasiones y posesiones hasta lograr el Nirvana o la Iluminación, que es definido como un Estado de Paz e iluminación interior total, donde se han superado todas las perturbaciones profanas.

Sin embargo, el motivo de este artículo va orientado precisamente a demostrar las relaciones existentes entre el poder terrenal y el budismo, como se ha expandido y ha sido usado, en sus distintos niveles de interpretación, y cómo ha evolucionado. La primera relación que se puede encontrar es la relación que tenía su fundador con el poder, Gotama era un príncipe heredero al trono, con todas las comodidades y la preparación filosófica y cultural que eso conlleva en una sociedad de castas.

En segundo lugar, se destaca que la base filosófica y conductual del budismo es el “desapego”, definido este como la capacidad del hombre de renunciar a lo que tiene para evitar el dolor, según el budismo, el dolor es la consecuencia del apego principalmente de lo material. En este sentido, el budismo debería ser una corriente destinada a propiciar gobiernos donde el statu quo y conservador sea combatido. El proceso de expansión del Budismo, en tercer lugar, se genera gracias al Emperador Asoka en el s II A.C., período en el cual llegó el budismo a Egipto y Grecia, pasando por Siria; y en el s I crece en dirección a China y luego a Korea y Japón. En definitiva se ha destacado por ser una corriente religiosa y filosófica que logra superar lo accidentes geográficos y la pluralidad étnica de la región.

El cuarto punto relacionado es el caso del Tíbet, luego de la Revolución Cultural de Mao en China en el s XX, y de la expansión del comunismo en Asia, se propició un gran conflicto de intereses entre los budistas tibetanos, los Lamas, y el Partido Comunista Chino. Se debe entender que el dominio del Tíbet es de gran importancia simbólica para China,  y es estratégico por ser una región montañosa que abre un camino hasta el corazón geográfico de la región comunista.

En este sentido, los lamas fueron expulsados y con ellos otros monjes, miles de monasterios han sido quemados y múltiples hechos de violencia han caracterizado la región, por un lado el ejército chino tratando de imponer su orden, y por el otro, los mojes tibetanos han creado su propia resistencia, algunas veces pacífica y otras no tanto. El Tíbet es propenso a la creación de una Teocracia, ya que los monjes de esta región se caracterizan por su fe ciega al líder y a la ley de Buda, que según ellos, es la que debe regir las relaciones entre todo lo que existe, incluyendo los hombres.


En definitiva, la religión que propone el desapego, no parece ser tan ajena a la política, por el contrario, es el resultado de situaciones inestables en lo político y social, coinciden en esto las 4 grandes religiones del mundo y sus respectivas civilizaciones.