domingo, 31 de julio de 2016

El Sintoísmo o Shintoísmo, aproximaciones.

El Síntoísmo es una religión politeísta, de abstracción sencilla, de poca rigidez teológica, pero cargada de valores antiguos de disciplina y orden. Sus orígenes se desconocen, pero las características eminentemente étnicas, la colocan como una posible evolución del conjunto de religiones tribales del Japón. El término, viene de “shintai” que puede ser traducido como objeto de adoración, u objetos de fe; es decir, se asumía que en la tierra ya existían elementos para adorar motivo por el cual no se tallaban figuras mitológicas ni representaciones, sino que se abordaba desde una relación más directa con las montañas, el Sol, la luna, las estrellas, las rocas, los árboles, ríos y las fuerzas de la naturaleza.

El Sintoísmo tiene una organización sencilla, fundamentada en una pirámide cuya estructura local es básicamente la del chamán, y de allí se desprendían los jefes de las casas y la familia. También se debe señalar que hasta 1945 estuvo ligada directamente al Estado japonés, al punto en el cual se asume que el emperador era la máxima representación divina en la tierra y todas las causas de sus luchas eran justas y sagradas; que los templos sintoístas debían ser mantenidos por el Estado y por las comunidades; y los chamanes-sacerdotes estaban obligados al mantenimiento y gestión de esos sitios.

El Shintoísmo, en su laxitud de creencia, fue fácilmente influenciable por todas las corrientes religiosas y filosóficas más elaboradas que llegaron del continente asiático, como lo fueron el budismo y el confucianismo, provocando en su momento serios debates sobre la naturaleza y la identidad religiosa de Japón, y generando una evolución que puede ser calificada como la entrada a la modernidad, en la cual se comienzan a abandonar los principios primitivos y manteniendo los valores de disciplina y orden que sirven transversalmente para caracterizar a la sociedad japonesa, se continúa con una progresión hacia los debates filosóficos del confucianismo chino, y la revelación religiosa del budismo.

Este proceso convirtió al Sintoísmo en una religión de avanzada en la región, pues al integrar a su estructura conocimiento abstracto de la filosofía del confucianismo y la espiritualidad individual del budismo, amalgamó las creencias con un orden lógico y poco dogmático, donde el centro del universo estaba representado en el Emperador, que era iluminado por la diosa Amaterasu Omikami regente del Sol; y al mismo tiempo se daban libertades ritualísticas a los practicantes, dejando el desarrollo espiritual a cargo de los sacerdotes y de los padres de familia.


Lo más interesante del Shintoísmo es como se presenta como una corriente que mantuvo unida a Japón con una identidad pese a los procesos de cambio y occidentalización, fue luego de la Segunda Guerra Mundial que comenzó a perder fuerza, convirtiéndose en una religión pequeña que solo observa y practica el 3% de la población.

jueves, 7 de julio de 2016

Categorías de la creencia.

En su transitar por el mundo los seres humanos se han organizado conforme a sus creencias religiosas, culturales, sociales, económicas, y políticas. De estas formas de relacionarse con Dios, con la sociedad, con la riqueza y con el poder, se derivan distintas categorías que dependerán de la posición que adopte el individuo con respecto a esas realidades o fenómenos. Básicamente existen tres categorías para relacionarse con Dios, y dentro de ellas, muchas otras que se desprenderán de posturas filosóficas y prácticas; a saber las tres grandes ramas son el Teísmo, el Agnosticismo, y el Ateísmo.

El Teísmo es la posición que acepta la existencia de un dios o varias divinidades sean estas buenas o malas, neutrales, crueles o benevolentes; esta forma de relación puede variar dependiendo de las características específicas que se le observen. Tal caso sucede con el Deísmo, que acepta la existencia de una sola deidad, que solo puede entenderse desde la razón, pues por medio de la observación entendemos su lenguaje en el Universo y sus leyes. También está el Naturalismo cuya corriente unifica a Dios y a la naturaleza, o el Universalismo que identifica a cada religión como parte de un todo.

Otro aspecto del Teísmo es su variación con respecto al número, si el individuo cree en un solo Dios forma parte del monoteísmo, y si son varios será politeísta, el panteísmo se asemeja al politeísmo primitivo en su consideración sobre la divinidad reflejada en los fenómenos de la naturaleza y en la vida silvestre promoviendo una amplia galería de dioses.

El Agnosticismo es una corriente que desconoce la existencia de una o varias divinidades, para el agnóstico, la concepción de un dios está sujeta a la duda y a la interpretación que cada persona realiza sobre los fenómenos que no puede comprender. En este sentido, hay variaciones muy serias de esta categoría, que van desde los que se preocupan por dejar firmemente establecida su duda con respecto a la existencia de algo trascendental de lo material, hasta los que ni se preocupan por ello. Cabe destacar que el término fue usado por primera vez por Sir Thomas Huxley, biólogo y padre del también agnóstico Sir Julian Huxley quién tiene un excelente libro titulado Religión sin Revelación; y del célebre escritor Aldous Huxley.

El Ateísmo es la categoría contrapuesta al Teísmo, si esta última  considera la existencia de Dios, la primera la niega. En este caso, el ateo no tiene relación con Dios, o así lo considera, pues para él, no existe un ser superior. El ateísmo tiene distintas ramas, la principal es la científica que aboga por la ciencia para demostrar la inexistencia de alguna fuerza superior de origen místico.


                Todas las categorías anteriores tendrán una intensidad débil, moderada o fuerte, dependiendo de la comodidad, fundamentos, y aceptación del individuo con cada uno de sus preceptos, ya sea por educación, instrucción o interacción cultural.