martes, 26 de abril de 2016

Cuarto episodio de la “Historia de Dios: La Creación”

                Una vez más, Nat Geo sorprende con una excelente entrega de “La Historia de Dios”, en los primeros capítulos se trataron los temas referidos a la muerte, el apocalipsis, y Dios. En este episodio se exploró la Cosmogonía, es decir, la Creación el origen de los tiempos. Este es uno de los temas que religiosa y científicamente ha generado grandes debates en el devenir de la humanidad, en especial, cuando indagamos las coincidencias y antagonismos que pueden presentar las doctrinas de fe con respecto a las hipótesis y teorías que ofrece la ciencia.

                Antes de avanzar con mi opinión sobre el episodio, les he de resumir lo que es la Cosmogonía, este término tiene la particularidad de ser usado con ligereza por algunos, y desconocido por la mayoría, y se refiere a la posición dogmática de fe que establecen las religiones sobre el origen del Universo, pero no nos referimos solo al plano físico. Cuando se profundiza en el concepto y en las distintas visiones, es relevante afirmar que se refieren a aspectos mentales y espirituales, a una metafísica en términos del mundo de las ideas, y a la física desde una perspectiva palpable. Pero ¿cómo llegó el hombre a formular estos dogmas? La respuesta es sencilla, es lógico preguntarse de dónde venimos, que estamos haciendo aquí y a dónde vamos, y es una constante que el ser humano se ha realizado la primera pregunta y llegó a sus primeras respuestas asociando formas místicas derivadas de una limitada observación de la naturaleza con la necesidad de organizarse y establecer un orden ritual.

                Esto queda palpado claramente en el episodio, una vez más Morgan Freeman, presenta un programa lleno de viajes a sitios interesantes para el estudio de las religiones comparadas, hace un recorrido por las principales tradiciones, el cristianismo, el judaísmo, el islam, el hinduismo, y ofrece la visión de tribus aborígenes australianas, de la cultura maya y de lo que ha sobrevivido a ellos.

En el caso del Judaísmo, el Islam y el Cristianismo, comparten la visión Adámica, según la cual existió un jardín del Edén, entre el río Tigris y Éufrates, antigua Mesopotamia y actual Irak, y según las escrituras del Génesis, escrito hace aproximadamente 2500 años (consideremos que antes de eso, la tradición era oral), Adán y Eva fueron desterrados de ese sitio y allí empezó la raza humana.

Posteriormente Freeman visita dos sitios en Turquía, el primero es Çatalhöyük y el segundo Göbekli Tepe, el primero es posiblemente el asentamiento humano más antiguo del que se tenga conocimiento, era una ciudad sin calles donde los habitantes se comunicaban y trabajaban en los techos, sin embargo, este asunto organizativo que llama la atención, no es tan importante como lo que reposa  debajo de cada pequeña edificación, el culto a la muerte aparece reflejado en las fosas comunes destinadas para los restos de los familiares que habitaron esa casa, y que eran amarrados fuertemente en un ritual funerario para que entraran por los orificios donde eran depositados. Caso muy parecido a la antigua Roma, donde el origen del sentido de propiedad privada, estaba derivado del hecho de que en esa casa, en ese terreno, estaban depositados los restos de los ancestros. El segundo lugar visitado por Freeman, es Gobleki Tepe, un templo, tal vez de los más antiguos que comienza a mezclar el totemismo con figuras un poco más elaboradas, este punto, curiosamente queda muy cerca de donde en teoría estuvo el jardín del Edén.

                Comienza el capítulo a ponerse interesante cuando se plantean las interrelaciones existentes entre la ciencia y la religión, en esta sección se empieza explicando la versión islámica, según la cual al principio había una nube de polvo, y de allí Alá, creó el cielo y la tierra. Obviamente es una alegoría al Caos y al orden, que se expondrá en una futura entrega de este blog. Luego, según las creencias aborígenes australianas, la creación se debe a una parte divina que cayó del cielo en un valle y generó un gran cráter, este último hecho ha sido verificado por los estudiosos de una rama de la astronomía que se dedica a los aspectos culturales (Astronomía Cultural).

Según la Pontificia Academia de las Ciencias, brazo científico de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, fundada en 1603, la teoría del Big Bang no es compatible con la Teoría Creacionista, entre otras cosas, porque la Gran Explosión sólo explica lo que ocurrió justo en el momento inicial, pero no brinda luces sobre lo que había antes, mientras que la creación divina si ofrece una solución de manera simbólica y espiritual al misterio, esto supone un trato peyorativo a las ciencias, curiosamente por parte de un organismo que tiene de los mejores observatorios espaciales en el mundo.

                La otra visión expuesta en el documental es la de los Mayas, civilización interesante, que día tras día da cada vez más que pensar y reflexionar;  en este caso hay una recreación de la creación simbolizada en los héroes gemelos que rescatan la cabeza de su padre en el infierno, convirtiéndose en cenizas y regresan para plantar a su padre, y de allí surge el maíz, para ellos símbolo puro de la vida. Todavía sobrevive un ritual dedicado a ellos en Centroamérica, en el cual se hace una cocción de ceniza, maíz y agua que debe ser ingerida por los participantes como símbolo del renacimiento.

                Este episodio no podía estar completo sin la visión del hinduismo de la creación. En el programa, han establecido dos momentos, el primero, la creación del río Ganges, por la Diosa Ganga, que es absorbida por Brahma y liberada contra la tierra, pero Shiva se interpone y utiliza su cabello para que drene el agua sin causar daños, por eso, el río Ganges es sagrado para ellos, y es la manera religiosa de señalar la importancia del punto geográfico donde surge su civilización. En un segundo momento explican que la creación es continua, es decir, no tiene principio ni fin, es eterna y va más allá del tiempo y espacio, son ciclos de creación.

                Sin duda alguna, este episodio está cargado de elementos simbólicos que han generado siglos de discusión teológica, pues la cosmogonía es uno de los pilares de toda fe, de casi todas las escuelas espirituales, y de las ciencias exactas. Espero que la serie siga así, con calidad y exactitud para los estudios comparados; nuevamente felicitaciones a Nat Geo y a Morgan Freeman, en especial por las reflexiones sobre la Unidad, realizadas al final del programa.

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