lunes, 11 de abril de 2016

Arquitectura, una disciplina cercana a la Religión.

Cuando se busca la definición de arquitectura, podemos encontrar que es el arte de diseñar y proyectar la construcción de edificios, urbanismos y espacios públicos. Este concepto sencillo, ha sido fundamental para el desarrollo de las civilizaciones en la historia de la humanidad, pues la caracterización de cada una de estas formas de agrupación, queda plasmada a través de sus edificaciones, en especial las que tienen como objeto religar, es decir, unir a una población entorno a un fin, que puede variar desde el cobijo de las condiciones adversas, hasta los edificios y plazas públicas para la política y la religión.

La definición tiene su origen en el griego arch tekton, que significa jefe de construcción, o supervisor. En la antigüedad el oficio del arquitecto, estaba asociado a conocimientos iniciáticos, como es el caso de Babilonia y Egipto, donde los diseños se construían con base en principios físicos, filosóficos y matemáticos relacionados íntimamente a la religión y las figuras de poder, por este motivo, quienes hacían los planos formaban parte del estamento superior de esas sociedades, siendo sacerdotes y asesores directos de la máxima autoridad. El oficio no sólo radicaba en diseñar, sino en dirigir la obra y solucionar problemas, que hoy en día siguen siendo un misterio.

Lo mismo ocurriría en Asia y en la India, donde aún hoy, es de vital importancia la opinión mágico-religiosa de los sacerdotes o monjes para la construcción de templos, caracterizándose éstos por alterar la funcionalidad de una estructura, si esta no obedece a los principios místicos. Los antiguos griegos y romanos también evolucionaron con el mismo fin, el desarrollo de la arquitectura fue parte importante de su identificación, los primeros destacaron con los templos y teatros, y los latinos con las plazas, templos, acueductos, villas, entre otros.

Sin embargo, el positivismo que Occidente logró expandir por todo el globo terráqueo, sistematizó el conocimiento sobre la construcción, diferenciando a la arquitectura de las diversas ramas de la ingeniería, y otorgándole un papel un poco más lejano a la obra en términos operativos, y mejorando a nivel técnico, profundizando los conocimientos con el genial aporte de las matemáticas y de la física.

Para adentrarse en estudios de religiones comparadas, es necesario tener conocimientos generales sobre arquitectura, pues en ella se pueden apreciar distinciones importantes entre las corrientes, por ejemplo, las estructuras de las sinagogas y las catedrales se diferencian notablemente de los templos budistas o de las mezquitas. El uso de las columnas y su conformación variará de una creencia a otra, algunas más alegóricas que funcionales; las cámaras, bóvedas, arcos, iluminación, entradas, naves, altura, disposición interna de los espacios destinados para las distintas funciones del culto, oración, meditación, idolatría, pena, ceremonias especiales, sumisión, música ritual, entre otras características, sirven como puntos comparativos entre las instituciones de fe.

También se destaca lo político, lo axiológico, lo cultural, razón por la cual, estos rasgos están relacionados al poder, a una forma de pensamiento y organización que le es común a quienes se reúnen allí, pues no sólo simbolizan un elemento de unión religiosa, sino que conforma un estilo propio a la civilización a la que pertenece, pues la arquitectura es un elemento de identidad religiosa.

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