domingo, 13 de agosto de 2017

El Zoroastrismo o Mazdeísmo

Dentro de las corrientes que permearon el Imperio Romano tras su expansión en el oriente medio, podemos encontrar el Zoroastrismo en la figura del Mitraísmo, esta se pudiera considerar la primera gran religión del mundo pues era de las religiones primordiales, la principal influencia de las creencias siriacas posteriores como el Cristianismo y el Islam.

El zoroastrismo debe su nombre a Zoroastro o Zarathustra, su personaje histórico, aunque también se le puede conseguir con el nombre de Mazdeísmo, por su único Dios, Ahura Mazda, que significa “Señor Sabio” o “Bueno”. Esta religión significó un esfuerzo en la historia de la humanidad para evolucionar en el camino espiritual esotérico y exotérico, pues representa el primer intento de abordar el principio de la Dualidad. Ahura Mazda representaba la Luz, el fuego, y la bondad; a él se le opone Angra Manyu, un espíritu maligno que inspira la duda, la mentira, el mal, la ignorancia y la obscuridad. En la creencia zoroástrica, la Luz siempre triunfa sobre el mal, y el ser humano debe trabajar para conseguir este propósito en el mundo profano.

Otro punto interesante del Zoroastrismo es la elaborada escritura sagrada titulada como Avesta, que contiene las enseñanzas y mensajes de Luz, acompañado de himnos a espíritus secundarios que deben ser venerados, considerando que ninguno de ellos está por encima de Ahura Mazda, pues esta es la Verdad Suprema.

El zoroastrismo comienza a parecer el padre del cristianismo y del Islam, en especial cuando se le considera los elementos sagrados, la relación directa entre fiel y deidad, la codificación de la conducta de los seguidores, y la apariencia ritual. Sin embargo, geográficamente solo tuvo contacto directo con el Islam, el cual fue garante de muchos manuscritos e interpretaciones sobre sus antepasados en la región iránica. Y no será sino hasta el siglo I y el IV de nuestra era, cuando se evidencia un intercambio con el cristianismo en la forma de la religión mistérica del Mitraísmo. Para los mazdeístas Mitra era el Juez de las Almas, y conforme su culto fue creciendo se fue desprendiendo un sistema de misterios mayores y menores, que terminarían por influir en gran parte de los soldados romanos, configurando escuelas de misterios por todo el Imperio, e influyendo en el posterior cristianismo.


La religión de Zoroastro debe ser motivo de estudio y consideración para poder entender parte d la evolución religiosa y política de la civilización Occidental e Islámica, en especial la segunda, pues la primera, como ya se mencionó, solo hizo su entrada con el Mitraísmo y luego este influyó en el Cristianismo, el gorro frigio de anatolia que lleva el Papa, se llama Mitra. El islam por el contrario, adquiere mucho de la tradición iránica y aqueménida, en particular la absoluta consciencia de la Verdad en Alá y el carácter guerrero de sus fieles, típico de las religiones de poder en climas desérticos.

martes, 25 de julio de 2017

El Culto a Isis

Dentro de las religiones externas que fueron asumidas por el Imperio Romano, hay un culto que no deja de llamar la atención por su naturaleza y alcance histórico, y es el culto a Isis. Isis era la Diosa Madre, pareja de Osiris, madre de Horus, ejemplo de amor, fertilidad, sacrificio y lealtad; su culto comenzó en la prolífica, abundante y fértil región del Delta del Nilo, y posteriormente  se expandió por todo Egipto antiguo, sin embargo, el Culto a Osiris siempre fue el de mayor relevancia en esa civilización.

Con los intercambios culturales producto de la expansión de la Sociedad Helénica, cuyo Estado Universal era Roma, algunos cultos minoritarios fueron esparcidos por el mediterráneo, entre ellos el Culto a Isis, que rivalizaba y se complementaba con el Culto a Cibeles. Esta relación tensa se debía a sus formas y evolución, el culto egipcíaco era mucho más iniciático y esotérico que el hitita, lo que hizo que su esfera de influencia fuese distinta. Mientras Cibeles estaba mucho más abierta al pueblo y sus ceremonias eran más sangrientas, los sacerdotes de Isis ofrecían las enseñanzas de sus misterios.

La mayor diferencia entre Cibeles e Isis era el elemento emocional, si bien es cierto que Cibeles representaba junto con Isis el culto a lo femenino, a la madre inmortal, y al sacrificio; en Isis encontraremos elementos más coherentes referidos al mito y al amor incondicional. El alcance de Isis es tan largo que influyó desde las relaciones políticas entre Roma y Egipto, siendo una tradición la cercanía de las mujeres de poder en la tradición egipciaca la identificación con la diosa, tal es el caso de Cleopatra, la reina que llegó a afirmar que era la encarnación de Isis; hasta en la configuración simbólica de la figura femenina del Cristianismo Católico, la Virgen María, asociada al gran instinto maternal como un poder sobrehumano.

Los cultos egipcíacos nutrieron mucho a las civilizaciones con las que tuvieron contacto directo, y luego a las religiones y culturas que se derivaron de estas. Cuando se observa una imagen de María cargando al niño Jesús, se está reviviendo la imagen clásica de Isis sosteniendo en sus brazos a Horus. Cuando se mantiene viva la familia como núcleo social, se hace por la tradición Cibeles-Isis-Hera diosas femeninas de vital importancia para entender como el hombre primitivo, luego de avanzar en los misterios primarios de la naturaleza, decidió convertir en dioses algunas facultades, virtudes, defectos, emociones, e instintos; en el caso de Isis es la maternidad sublime y sacrificada, perfecta y generadora de vida.


La Civilización Occidental debe conocer sobre el Culto a Isis, en su forma primigenia, Isis; en su simbolismo cristiano, la Virgen María; o en la tradición secular a través de la formación familiar. Esto puede servir como resistencia a la aparición de tradiciones menos familiares como la islámica o la sínica, en especial el nichirenismo budista japonés profundamente individualista. 

jueves, 13 de julio de 2017

El Culto a Cibeles

                 Las pruebas históricas señalan que la Civilización madre de la Occidental, la Sociedad Helénica, la cual tuvo como Estado Universal al Imperio Romano, fue infiltrada por varias religiones externas, teniendo mayor éxito el Cristianismo en la figura del Catolicismo y la ortodoxia. Sin embargo, hubo por lo menos otros tres grupos religiosos importantes, que producto del intercambio civilizacional, se insertaron dentro de Roma y permearon distintas capas y estamentos de la sociedad, tal es el caso del mitraísmo (Siríaco), el Culto a Isis (Egipcíaco), y el Culto a Cibeles (Frigio).
               
Este último fue un culto primitivo de la región Frigia en la provincia de Anatolia, actual Turquía. La tradición sostiene que es un culto primaveral, de celebración de la vida, la resurrección y la fertilidad de los hombres y de la tierra. Cibeles era la Diosa Madre, representada por una piedra o meteorito al cual se le atribuyen propiedades místicas asociadas al principio de los tiempos, en los cuales Cibeles representa el receptáculo de la vida, como en el culto a Deméter. La piedra era venerada por muchos y sus ceremonias estaban llenas de música, algarabía y simbolismo desde el inicio.

                La realidad del culto a Cibeles fue cambiando conforme la piedra representante de la hierofanía era trasladada, en un principio a Pérgamo, lugar de origen del pergamino y sitio donde reposaba la colección más grande de libros y conocimiento, la Gran Biblioteca de Pérgamo, la cual competía con la de Alejandría. Este transitar del culto a Cibeles y sus derivados como las tradiciones de Atis, hizo que se expandiera la tradición primitiva y comenzara a adornarse la misma con hierofanías relativas a la sexualidad, a la salud, a la muerte y resurrección, en fin, Cibeles fue una respuesta a la búsqueda de los poderes primigenios de la tierra y a la inmortalidad del alma.

                Los galli, quienes cuidaban a Cibeles, eran representantes de Atis,  un dios menor de quién la Diosa Madre se enamoró, pero al no corresponderle en matrimonio, esta decidió castrarlo (algunas versiones señalan que se castró) y luego murió; y al tercer día de su fallecimiento Atis resucita como un ser puro y compañero perenne de Cibeles. Estos cuidadores sacerdotes, tenían la obligación de castrarse y entregar su sangre en el altar en las ceremonias anuales a la diosa.

                Luego de su etapa oriental, el culto llega a Roma producto de una profecía, la cual señalaba que Roma podía ganar la Segunda Guerra Púnica si llevaba a su capital la Piedra Madre, y así ocurrió, se ordenó el traslado de la roca y la procesión característica no se hizo esperar, Cibeles llegó a Roma para quedarse, aunque la élite romana solo permitía en un principio el desfile anual para rendirle culto, con el tiempo se hizo costumbre y ganó adeptos, se le representó como una Leona en una carroza halada por dos leones que miran en sentidos contrarios, representando a Hipómenes y Atalanta, una pareja que profanó el templo teniendo relaciones sexuales, por lo que fueron castigados a estar juntos sin verse mientras sirven a la Diosa Madre.

El culto tuvo restricciones importantes, la más destacada era para los ciudadanos romanos, a quienes les estaba prohibido participar como sacerdotes, sin embargo, si podían participar en el taurobolio (sacrificio de toros en ritual sangriento y sagrado en un templo) y procesión en honor a Cibeles. Su mayor auge fue durante el período republicano en Roma, llegando a ser de las diosas más respetadas, luego el Emperador Claudio aboliría las restricciones liberando el culto para los ciudadanos romanos, que ya habían hecho de Cibeles parte de Roma.

La tradición de Cibeles cruzó Europa desde Anatolia a Roma y luego de muchos siglos, todavía se le representa de la misma forma, esta vez sin los ritos, muchos sin conocer la historia, sin saber de dónde vienen y a donde van, y en una de las principales plazas de Madrid sigue esculpida a la perfección una diosa en su carruaje llevado por leones, aguardando en sueño que Occidente recuerde su origen frente a las nuevas amenazas. Cibeles es un ejemplo del comercio intercivilizacional, ese que vive en cada detalle que nos regala el pasado a la decadente Sociedad Occidental.

sábado, 24 de junio de 2017

La ONU y la tolerancia religiosa.

La Organización de Naciones Unidas es la institución de mayor amplitud temática y extensión territorial que existe, abarca todos los Estados del mundo, todas las culturas, y en especial para nuestro tema, todas las religiones coinciden allí. Su creación es uno de los mayores logros de Occidente, pues por lo menos en lo formal se ha exportado el ideal del Estado-Nación, en especial el Estado Social y el pensamiento republicano derivado de la Revolución Francesa, especialmente sus valores, Libertad, Igualdad, y Fraternidad.

En 1948 la Declaración Universal de Derechos Humanos ampliaba la intención de la Carta de Naciones Unidas, daba mayor cabida a la protección de los derechos conquistados bajo la premisa según la cual el respeto a los DDHH daría como resultado una modificación en los valores de las sociedades tendiendo a la democratización y la tolerancia; principios que evitarían que se desarrollara un conflicto como la Guerra Mundial que precedió a la formación de la ONU.

Sin embargo, es en 1981 cuando se logra una Declaración proclamada por la Asamblea General cuyo contenido es el mayor de los avances mundiales en materia de tolerancia religiosa, libertad de culto, y rechazo a las formas de discriminación en torno a las creencias y convicciones religiosas. Al mismo tiempo, este documento se convirtió en una de las principales causas de la aceleración de la decadencia y la pérdida de valores disfrazando este proceso con el multiculturalismo.

                En todo sentido, la Declaración es una derrota para los valores propios de la civilización Occidental debido a su talante permisivo y poco regulatorio para quienes, desde el cristianismo hasta el Islam, usan medio violentos para expandir su tradición religiosa. Desde este año es mucho más difícil hacer seguimiento a los movimientos cristianos terroristas cuya base discursiva es “el final de los tiempos”; también se ha multiplicado la incidencia de terrorismo islámico en el mundo usando como base los templos que son protegidos en esta Declaración.

                Lo peor de este documento lleno de buenas intenciones, es que se fomenta una cultura de tolerancia frente al distinto sin importar que este sea agresor o no; y deja la regulación a los Estados, haciendo desigual el accionar de Occidente con libertades frente a Estados islámicos con restricciones. A continuación, se les presenta la mencionada Declaración:

“Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones
Proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de noviembre de 1981 [resolución 36/55]
La Asamblea General,
Considerando que uno de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas es el de la dignidad e igualdad propias de todos los seres humanos, y que todos los Estados Miembros se han comprometido a tomar medidas conjuntas y separadamente, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, para promover y estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma ni religión,
Considerando que en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los Pactos internacionales de derechos humanos se proclaman los principios de no discriminación y de igualdad ante la ley y el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones,
Considerando que el desprecio y la violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales, en particular el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de cualesquiera convicciones, han causado directa o indirectamente guerras y grandes sufrimientos a la humanidad, especialmente en los casos en que sirven de medio de injerencia extranjera en los asuntos internos de otros Estados y equivalen a instigar el odio entre los pueblos y las naciones,
Considerando que la religión o las convicciones, para quien las profesa, constituyen uno de los elementos fundamentales de su concepción de la vida y que, por tanto, la libertad de religión o de convicciones debe ser íntegramente respetada y garantizada,
Considerando que es esencial promover la comprensión, la tolerancia y el respeto en las cuestiones relacionadas con la libertad de religión y de convicciones y asegurar que no se acepte el uso de la religión o las convicciones con fines incompatibles con la Carta, con otros instrumentos pertinentes de las Naciones Unidas y con los propósitos y principios de la presente Declaración,
Convencida de que la libertad de religión o de convicciones debe contribuir también a la realización de los objetivos de paz mundial, justicia social y amistad entre los pueblos y a la eliminación de las ideologías o prácticas del colonialismo y de la discriminación racial,
Tomando nota con satisfacción de que, con los auspicios de las Naciones Unidas y de los organismos especializados, se han aprobado varias convenciones, y de que algunas de ellas ya han entrado en vigor, para la eliminación de diversas formas de discriminación,
Preocupada por las manifestaciones de intolerancia y por la existencia de discriminación en las esferas de la religión o las convicciones que aún se advierten en algunos lugares del mundo,
Decidida a adoptar todas las medidas necesarias para la rápida eliminación de dicha intolerancia en todas sus formas y manifestaciones y para prevenir y combatir la discriminación por motivos de religión o convicciones,
Proclama la presente Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones:
Artículo 1
1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Este derecho incluye la libertad de tener una religión o cualesquiera convicciones de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o sus convicciones individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza.
2. Nadie será objeto de coacción que pueda menoscabar su libertad de tener una religión o convicciones de su elección.
3. La libertad de manifestar la propia religión o las propias convicciones estará sujeta únicamente a las limitaciones que prescriba la ley y que sean necesarias para proteger la seguridad, el orden, la salud o la moral públicos o los derechos y libertades fundamentales de los demás.
Artículo 2
1. Nadie será objeto de discriminación por motivos de religión o convicciones por parte de ningún Estado, institución, grupo de personas o particulares.
2. A los efectos de la presente Declaración, se entiende por "intolerancia y discriminación basadas en la religión o las convicciones" toda distinción, exclusión, restricción o preferencia fundada en la religión o en las convicciones y cuyo fin o efecto sea la abolición o el menoscabo del reconocimiento, el goce o el ejercicio en pie de igualdad de los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Artículo 3
La discriminación entre los seres humanos por motivos de religión o convicciones constituye una ofensa a la dignidad humana y una negación de los principios de la Carta de las Naciones Unidas, y debe ser condenada como una violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos Humanos y enunciados detalladamente en los Pactos internacionales de derechos humanos, y como un obstáculo para las relaciones amistosas y pacíficas entre las naciones.
Artículo 4
1. Todos los Estados adoptarán medidas eficaces para prevenir y eliminar toda discriminación por motivos de religión o convicciones en el reconocimiento, el ejercicio y el goce de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en todas las esferas de la vida civil, económica, política, social y cultural.
2. Todos los Estados harán todos los esfuerzos necesarios por promulgar o derogar leyes, según el caso, a fin de prohibir toda discriminación de ese tipo y por tomar las medidas adecuadas para combatir la intolerancia por motivos de religión o convicciones en la materia.
Artículo 5
1. Los padres o, en su caso, los tutores legales del niño tendrán el derecho de organizar la vida dentro de la familia de conformidad con su religión o sus convicciones y habida cuenta de la educación moral en que crean que debe educarse al niño.
2. Todo niño gozará del derecho a tener acceso a educación en materia de religión o convicciones conforme con los deseos de sus padres o, en su caso, sus tutores legales, y no se le obligará a instruirse en una religión o convicciones contra los deseos de sus padres o tutores legales, sirviendo de principio rector el interés superior del niño.
3. El niño estará protegido de cualquier forma de discriminación por motivos de religión o convicciones. Se le educará en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y hermandad universal, respeto de la libertad de religión o de convicciones de los demás y en la plena conciencia de que su energía y sus talentos deben dedicarse al servicio de la humanidad.
4. Cuando un niño no se halle bajo la tutela de sus padres ni de sus tutores legales, se tomarán debidamente en consideración los deseos expresados por aquéllos o cualquier otra prueba que se haya obtenido de sus deseos en materia de religión o de convicciones, sirviendo de principio rector el interés superior del niño.
5. La práctica de la religión o convicciones en que se educa a un niño no deberá perjudicar su salud física o mental ni su desarrollo integral teniendo en cuenta el párrafo 3 del artículo 1 de la presente Declaración.
Artículo 6
De conformidad con el artículo 1 de la presente Declaración y sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo 3 del artículo 1, el derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia, de religión o de convicciones comprenderá, en particular, las libertades siguientes:
a) La de practicar el culto o de celebrar reuniones en relación con la religión o las convicciones, y de fundar y mantener lugares para esos fines;
b) La de fundar y mantener instituciones de beneficencia o humanitarias adecuadas;
c) La de confeccionar, adquirir y utilizar en cantidad suficiente los artículos y materiales necesarios para los ritos o costumbres de una religión o convicción;
d) La de escribir, publicar y difundir publicaciones pertinentes en esas esferas;
e) La de enseñar la religión o las convicciones en lugares aptos para esos fines;
f) La de solicitar y recibir contribuciones voluntarias financieras y de otro tipo de particulares e instituciones;
g) La de capacitar, nombrar, elegir y designar por sucesión los dirigentes que correspondan según las necesidades y normas de cualquier religión o convicción;
h) La de observar días de descanso y de celebrar festividades y ceremonias de conformidad con los preceptos de una religión o convicción;
i) La de establecer y mantener comunicaciones con individuos y comunidades acerca de cuestiones de religión o convicciones en el ámbito nacional y en el internacional.
Artículo 7
Los derechos y libertades enunciados en la presente Declaración se concederán en la legislación nacional de manera tal que todos puedan disfrutar de ellos en la práctica.
Artículo 8
Nada de lo dispuesto en la presente Declaración se entenderá en el sentido de que restrinja o derogue ninguno de los derechos definidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos y en los Pactos internacionales de derechos humanos.” (ONU, 1981)


Saquen sus propias conclusiones.

miércoles, 7 de junio de 2017

El viaje de Trump

Desde que comenzó su campaña hasta la conquista de la Casa Blanca, Trump ha sido todo un personaje, uno de esos que se ven poco y que menos cabe dentro de la imaginación que pueda verse como Presidente de los Estados Unidos de América. Sin embargo, su desempeño hasta ahora no es cuestionable, ha intentado cumplir con todas sus promesas electorales, ha sido coherente en discurso y obra, y dentro de esto, ha retomado la importancia de la relación entre política y religión.
               
El mes pasado el Presidente de los Estados Unidos de América decidió emprender su primera gira internacional en el cargo, sus destinos demuestran la diversidad de enfoques en la política, pues este viaje obedecía a razones económicas, religiosas y eminentemente políticas. Lo económico dependía de acuerdos políticos de cooperación en Seguridad y Defensa, así como la compra de armamento por parte de los árabes.
               
Lo político-religioso fue lo primordial, Trump fue a hablar directamente al Islam, al Judaísmo y a la Iglesia Católica. Al primero fue a llamarle la atención, a decirle que no se puede vivir en la violencia, que debe condenarse el terrorismo islámico, y respetar la libertad de cada persona, grupo y Estado; también mencionó que no se puede evitar hacer justicia y combatir el terrorismo radical islámico que se expande cada vez más por África y Europa y que viola los Derechos Humanos fundamentales, en especial ISIS y Al Qaeda.
               
Luego de abandonar arabia Trump se dispuso a ir a Israel, visitó El Muro de los Lamentos y prometió restituir el apoyo pleno de EEUU a la causa judía, POTUS (por sus siglas en inglés President Of The United States) se muestra protector de Israel a diferencia de Obama. La visita del actual mandatario estadounidense va acompañada de un cambio total de la postura de EEUU frente a Israel, esto significa un aumento de la cooperación entre las agencias federales norteamericanas y el Mossad por información contra el terrorismo, apoyo total en los escenarios multilaterales para mantener y expandir el espacio de Israel frente a la ocupación ilegítima de Palestina; Estados Unidos sabe que parte de la paz en el Medio Oriente es posible con un Estado Judío sólido y constituido fuertemente como el principal escudo semita contra el Islam.

La siguiente visita fue emblemática para Occidente. En esta tercera parada, visitó El Vaticano, el encuentro entre dos líderes controversiales. El primer mandatario estadounidense caracterizado por su breve discurso, sus formas fuertes y poco delicadas, con talante conservador en política y liberal en lo económico; se encuentra con el principal líder religioso de Occidente, un jesuita adversario del liberalismo político y económico, con conductas populistas de escaza profundidad, con una vocación de poder innegable, y que ha demostrado afecto a regímenes autoritarios de distinta naturaleza.

La agenda de esta reunión fue desconocida, fue un primer acercamiento donde participó el Nuncio Apostólico, en el que se tocaron temas como las relaciones bilaterales, la necesidad de hacer frente activo y fuerte contra el terrorismo islámico, Derechos Humanos, y América Latina. Trump terminó declarando su gran respeto a la Iglesia, y en la foto protocolar, el Papa no pudo ocultar su desagrado.


Trump tiene una visión mucho más acertada de los conflictos internacionales y su origen religioso que otras administraciones de la Casa Blanca. Está dispuesto a asumir el control y liderazgo de Occidente, primero con pactos para occidentalizar el Medio Oriente por medio del mercado con los árabes, y por el apoyo político a Israel; luego, mejorando las relaciones con la Iglesia cuyo líder lo desprecia pero necesita. EEUU está dispuesta a recobrar su sitial de honor dentro de las potencias del mundo, y en particular en Occidente, donde Inglaterra y Francia comienzan a fracasar por adoptar una postura mucho más abierta a la decadencia de la civilización.

domingo, 21 de mayo de 2017

Occidente y Francisco I

Al realizar un análisis comparativo entre Spengler, Toynbee,y Huntington, se determina  que existen elementos comunes a las civilizaciones y culturas, el primero es el político, que se presenta en la figura de un Estado Universal; el segundo es el elemento comercial o económico, que trata sobre la productividad e intercambio de los bienes y riqueza; el siguiente elemento es sin dudas el cultural que a su vez se bifurca en lo laico, conformado por la academia y los oficios; y lo religioso conformado por la religión.

Sobre este último punto recae la formación y caracterización de una civilización, pues las religiones usan el simbolismo, el mito, y la tradición, con el fin de inocular y conservar un sistema axiológico que le es propio. Las Religiones son parte de la personalidad de cada cultura, y dependerá de la propia naturaleza de esa civilización la amplitud o estrechez en el margen de penetración de cada valor en la familia e individuo dentro de la institucionalidad cultural. Existen religiones que abarcarán cada aspecto de la vida como lo es el Islam, donde no hay separaciones entre lo religioso y lo político, económico y social; y otras como el Budismo Nichiren (rama religiosa del Budismo Japonés) en el cual su acción en la sociedad no traspasa de lo educativo.

En el caso de la civilización Occidental, la religión universal, es el Catolicismo, iglesia desarrollada sobre la decadencia de la Sociedad Helénica, y sobreviviente al colapso de esta, fue el puente que permitió que nuestra civilización heredara lo útil de los romanos y griegos. Esta Iglesia se rige políticamente como una Monarquía Electiva, según la cual, los príncipes o cardenales elijen en votación secreta al nuevo Papa, quien desempeña funciones de Rey y máximo representante de su fe. Los miembros de religiones cristianas protestantes le reconocen como el Obispo de Roma, y sobre el recae la responsabilidad política de su institución.

La función actual del Papa, en términos de la Teoría de Civilizaciones, debe ser liderar la profundización y adaptación de los valores de la religión católica a las nuevas realidades mundiales, con el fin de conservar espacios culturales y abrir el paso para la expansión de los valores religiosos de la sociedad occidental frente a la expansión del Islam como principal amenaza político-religiosa. Partiendo de este punto, nos preguntamos ¿está el actual Papa, Francisco I, desempeñando la mencionada función? Pues la respuesta es obvia, no.

La actuación de Francisco I al frente de la Iglesia ha sido deficiente, no ha podido solucionar los problemas internos ni resguardarse de las amenazas a su institución. Mientras los casos por pederastia y corrupción financiera quedan sin resolver, aumentan los casos de sacerdocio homosexual, sacerdotes que irrespetan el voto de castidad, deserción y disminución en la matrícula de los seminarios, ausentismo en las ceremonias eclesiásticas, entre muchos otros. Por otra parte, existe una grave amenaza, la iglesia sufre de deserción de fieles, quienes sufriendo la crisis de valores, se refugian en el Islam (mayoritariamente europeos y africanos), en religiones tribales (africanos, caribeños y latinoamericanos), y hacia otras corrientes cristianas poco comunes y hacia el ateísmo (europeos y latinos en su mayoría).

Como si fuera poco, su intención se aleja en lo político y moral de los valores occidentales, este Papa ha decidido hacer silencio frente a gobiernos corruptos de izquierda y derecha, tal es el caso de Nicaragua y Venezuela; y ha tenido un trato indiferente hacia los gobiernos que tratan de rescatar la libertad y la democracia, atentando contra los propios valores de su congregación de origen, La Compañía de Jesús. Ha tenido mano suave frente a los ataques terroristas del Islam, y mano dura con los legítimos intentos de defensa por parte de los Estados y comunidades organizadas, el mundo que lee el Papa Francisco I no es el que se presenta día a día en África, continente urgido en un cambio de la Iglesia sobre temas como SIDA, anticonceptivos, y el aborto; y que lucha a diario contra facciones del Islam radical.

Otro ejemplo del desacierto de Francisco I es la falta de decisiones serias con respecto a temas importantes de la agenda occidental, como matrimonio gay, sacerdocio femenino, laicismo educativo, acción social de la Iglesia, y la pederastia ; ante estos temas apenas ha mencionado estar a favor o en contra, y ha condenado algún abuso que pudiera herir susceptibilidades.


En conclusión, Occidente requiere con urgencia un papado que tome las riendas de la Iglesia para rescatar los valores y adaptarse a los nuevos tiempos, y no es Francisco I un ejemplo de esto, por el contrario, el Papa se muestra populista, tibio y cómplice frente a los abusos de las tiranías, y suave frente a la gran amenaza islámica. A la Iglesia le urge otro Rey.

sábado, 6 de mayo de 2017

Trump, política y religión.

Desde el inicio de su gobierno, el Presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, ha trabajado para cumplir con la agenda presentada como candidato; son temas de debate público su accionar contra el ObamaCare, el incremento del presupuesto para la NASA, su propuesta para rebajar gastos educativos innecesarios, sus posturas frente a gobiernos que representan una amenaza, su interés por América Latina, su apoyo irrestricto al Estado de Israel, su defensa de los DDHH en el conflicto sirio, entre muchos otros elementos.

Sobre el tema religioso interno, el Presidente Trump había prometido dejar sin efecto la enmienda Johnson, según la cual, las organizaciones religiosas, y sus fundaciones y asociaciones civiles, no podrían participar directamente en asuntos políticos por ninguna vía, sin pagar impuestos. La Enmienda del Código de Impuestos, aprobada en 1954, buscaba separar aún más a la religión de la política, imponiendo y gravamen a las organizaciones religiosas que participaran en asuntos públicos, específicamente los políticos. Esto le impedía a estas organizaciones, financiar actividades, promover ideas, coadyuvar directamente a candidatos a algún cargo mediante cualquier recurso humano o financiero; pues de hacerlo, tendrían que declarar el impuesto correspondiente y pagarlo.

Para muchos sectores conservadores, la enmienda era una violación a las libertades individuales y colectivas establecidas en la Primera Enmienda de la Constitución; para otros, era un artificio para garantizar mayores ingresos al fisco por parte de las organizaciones afectadas. Para el sector radical religioso era una intromisión de la política en los asuntos de fe, pues la enmienda impedía que se hicieran actividades políticas sobre temas como el aborto, la eutanasia, legalización de drogas, y apoyo financiero a algún candidato a cualquier cargo de elección.

Desde la campaña, Trump se había mostrado crítico a la enmienda de Johnson, su cercanía a grupos de poder religiosos conservadores no ha sido un secreto, sin embargo, aunque cercana es respetuosa sobre la relación política-religión. Esto quedó evidenciado esta semana, cuando Trump decidió firmar una orden ejecutiva que facilita la participación de las organizaciones religiosas en asuntos políticos sin poner en riesgo su estado de exentos de impuestos.

En este sentido, su discurso fue libertario, sin discriminación, y en la búsqueda de una mayor amplitud en la participación de los debates sobre asuntos públicos; básicamente Trump regresó la voz a estas instituciones y las integra a la generación de opinión de forma directa. Pero la acción política tiene sus consecuencias, inmediatamente los grandes detractores de la Enmienda Johnson, quieren modificar la ley para evitar que el miedo se pose nuevamente sobre las agrupaciones religiosas.

Los detractores de Trump, han fijado posición desmeritando la acción y calificándola como innecesaria por el bajo efecto coercitivo que habría tenido la Enmienda Johnson. También hubo reacción  negativa de los conservadores extremos, quienes esperaban una política específica sobre temas en pleno debate como los de la comunidad LGTB, el aborto, y la eutanasia.


En conclusión, Trump sigue cumpliendo su agenda, y parece que la política y la religión volverán a estar juntas respetuosamente, una dupla que pudiera hacer grande nuevamente a Estados Unidos de América.